El Ayuntamiento de Barcelona parece haber pasado página de la polémica anual del pesebre de la plaza de Sant Jaume. El belén ya no es el protagonista de las actividades navideñas, aunque habrá pesebre, dentro del edificio consistorial, y el triple de grande que el del año pasado (70 metros cuadrados, lo que miden los pisos, de media, en Barcelona). En cambio, hay novedad: la ciudad estrena un villancico para rendir homenaje a los coros. Se llama Un cor que batega [Un corazón que late] y mezcla canciones navideñas reconocibles en canon y elementos pop en un tema que arranca con un solista y sube de intensidad y voces hasta sumar cuarenta. Durante las fiestas habrá 126 kilómetros de calles iluminadas y más de 350 espectáculos en la calle.
