“Lo que a mí me gustaría es ser el mejor de la historia. Es mi sueño, pero una de las claves es disfrutar. Para rendir bien en la pista, luego también tengo que tener mis momentos con mi gente cercana”. En esta frase, una de las primeras que Carlos Alcaraz (El Palmar; 21 años) pronuncia en la serie Carlos Alcaraz: A mi manera, está tal vez la clave de bóveda de la corta y extraordinaria carrera del murciano, un tenista con un talento descomunal que desde que irrumpió en el circuito ha dejado momentos fantásticos en los que ha roto récords de precocidad y momentos en los que el deporte de élite lo ha llevado a acercarse a un precipicio mental en el que la raqueta se convirtió en una carga. En el documental, de tres capítulos y que Netflix estrena este miércoles, queda clara una cosa: que Alcaraz y todo su equipo confían en esbozar un camino que lleve al de El Palmar a codearse con el Big Three —Djokovic (24 Gran Slams), Nadal (22) y Federer (20)—, pero que no saben si su concepción del trabajo y el sacrificio será suficiente. “Para ser el mejor de la historia, esclavo tienes que ser. Si no, hay que aceptar que no sabes si llegarás a ser tu mejor versión”, avisa Juan Carlos Ferrero, su entrenador, en la película.
