La banca opaca controlada por ciudadanos chinos en Cataluña, que fue desarticulada por los Mossos d’Esquadra hace unas semanas, movía presuntamente un millón de euros del crimen organizado cada semana. La policía ha detallado este jueves el funcionamiento de una red de financiación que, a cambio de una comisión de entre el 3 y el 5%, permitía que el dinero del tráfico de drogas (en especial, de la marihuana) fluyera por toda Europa sin llamar la atención de las autoridades. Esos banqueros informales disponían de tecnología sofisticada: usaban “encriptación militar” en sus comunicaciones y ocultaban el efectivo en compartimentos de coches controlados en todo momento mediante cámaras y sensores durante sus desplazamientos, según la investigación en marcha.
