La Sierra Nevada de Santa Marta, ese imponente macizo junto al Mar Caribe, en el norte de Colombia, es conocida como el “corazón del mundo” en la cosmovisión de los indígenas kogui. Así suele referirse también a ella el presidente Gustavo Petro, que acaba de ejercer como anfitrión de la esperada cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, que tuvo lugar justamente en la ciudad de Santa Marta, la capital del Magdalena. Pero esa región, una de las más turísticas del país, se ha convertido también en el escenario de un cruento enfrentamiento entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y el Clan del Golfo, dos grupos herederos de los paramilitares.
