Durante siglos, el Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, a solo 45 minutos de Madrid, fue considerado la octava maravilla del mundo. No es un lugar cualquiera: aquí reposan los restos de dinastías de reyes españoles, y se trata de una joya arquitectónica que la Unesco considera Patrimonio Mundial, uno de los cinco enclaves de la Comunidad de Madrid que ostentan semejante honor. Visitarlo significa viajar en el tiempo. Y hacerlo en estos meses es una delicia para los sentidos, ya que permite gozar de la singular belleza de la gama de ocres que colorean los montes y bosques del entorno.
