
La última conversación de Lorenza G. con el operario del servicio de teleasistencia de la Generalitat Valenciana que le atendió durante la peor catástrofe natural del siglo –la dana que dejó 229 muertos en Valencia el 29 de octubre de 2024- revela un cóctel de pavor e impotencia. Las rabiosas aguas se llevaron la vida de esta octogenaria en su casa de Picanya (11.876 habitantes), un bajo a cinco metros del barranco del Poyo, génesis de la tragedia. La transcripción de grabaciones como la de Lorenza han sido incorporados al sumario de la jueza de Catarroja (Valencia) que instruye la riada, Nuria Ruiz Tobarra. La magistrada abrió una línea de investigación sobre cómo fallecieron los 37 usuarios del servicio de teleasistencia de la Generalitat y la Diputación de Valencia durante la tromba.
