Rafa Nadal “está calvo, ya no es el que era”. Es la crítica de Alexander Bublik, número 33 del ranking ATP. Y, al parecer, un constante murmullo en redes cada vez que aparece una imagen reciente del tenista desde su retirada del ojo público. La última la rescataron los haters el pasado 7 de octubre con motivo del llamado Día Mundial de los Calvos. Las críticas se dividían en dos polos: por un lado, quienes decían que, con el dinero que tiene, debería haberse puesto pelo; por otro, aquellos a los que les parecía horrendo que se dejase el pelo tal como estaba y pedían que se rapase por completo. Pocos, por no decir casi nadie, eran los que reivindicaban el derecho de cada hombre a transitar el viaje de la calvicie a su manera. Sin considerarlo un problema al que hay que encontrar una solución.
