Es muy probable que las primeras veces que los jóvenes tienen relaciones sexuales echen mano del alcohol para desinhibirse y perder los nervios. Para algunos, se trata de una ayuda extra para sentirse más seguro y atreverse a más, lo que los ingleses llamaron dutch courage (coraje holandés), y que hace referencia a la valentía que proporciona el licor. También hay parejas de larga duración que empiezan a adoptar la costumbre de fumarse un porro antes de hacer el amor. “Se siente más”, dicen algunas. Es probable también que el usuario de Tinder y demás aplicaciones de citas, o cualquiera que se encuentre en la fase de sexo esporádico, eche mano de bebidas para suplir la falta de confianza y autoestima, no tanto para satisfacer al otro, sino para darle una palmadita a su propio ego. O personas maduras de ambos sexos, sin pareja o divorciados, que tras un largo periodo de celibato involuntario precisarán de alguna ayuda, entre ellas la de la viagra, cuando decidan volver a la acción.
