La escena cultural de Berlín está en vilo. La capital alemana quiere recortar millones en financiación y los artistas llevan semanas protestando en las calles. En otros lugares de Europa, la escena creativa se restringe aún más: desde el boicot a espectáculos en Bulgaria a los despidos de los directores artísticos críticos con el gobierno en Eslovaquia, hasta una petición firmada por más de 200 artistas que solicita la acción del Parlamento Europeo. En contraste, en países como España, iniciativas como el Bono Cultural Joven ―una tarjeta prepago de 400 euros destinados a objetos culturales en formato físico, productos digitales y artes escénicas― buscan acercar a estas actividades a quienes cumplen 18 años y, al tiempo, ayudar a un sector particularmente afectado durante la pandemia.
