El Parlamento británico debate sobre una nueva normativa respecto a la eutanasia. El proyecto legislativo ―la Ley para el Final de la Vida de los Adultos Enfermos Terminales― busca permitir que las personas con menos de seis meses de vida puedan recurrir al suicidio asistido en Inglaterra y Gales, y es muy garantista. Se podrá acceder a esta opción siempre y cuando se trate de enfermos terminales con un diagnóstico de menos de seis meses de vida. Deberán expresar su voluntad en dos declaraciones emitidas en momentos diferentes y tanto los médicos como los jueces habrán de dar su aprobación. A día de hoy, el suicidio asistido se considera un delito sujeto a una pena de prisión de hasta 14 años.
